domingo, 11 de septiembre de 2011

No creo en cielos de palabras.



Monseñor Rouco Varela, ¿cómo puede usted hablarnos sobre el sexo y el amor si no tiene usted experiencia?Cuénteme cómo supera un desengño, cómo afronta usted un fracaso si ha tenido un gatillazo. Confiesemé si alguna vez, en noches de luna llena su cuerpo no obedece y se rebela, Monseñor Rouco Varela. Digame usted que familia es la normal si nunca pudo formar ninguna de ellas. Sin pareja o descendencia, cómo puede usted a hablar de los demás, cómo se atreve a juzgar lo que nunca llegó a probar. Ni ha llorado por amor, ni sufrió la decepción de una piel que se estremece con el roce de su voz. No se atreva usted a hablarme Monseñor. Y hablar, hablar, hablar... y no saber de nada, prefiero mis pecados a la luz de su ignorancia. Hablar, hablar y hablar y no saber de nada, prefiero yo la vida terrenal, no creo en cielos de palabras.

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